Ropa como combustible energético
Con la llegada de la fast fashion, la ropa se mueve más rápido, un gran número de prendas, acaban tirándose o simplemente ocupando sitio en el armario.
Pero esto, también le pasa a las grandes firmas; producen tanta ropa que aunque liquiden temporadas, muchas quedan en sus almacenes.
En la planta eléctrica de Estocolmo, en Vasteras, han cambiado el combustible fósil por energía alternativa. Un gran HyM que se encuentra muy cerca de la planta, entrega toda la ropa que ha quedado sin vender para que la quemen y creen energía.
En el 2.017, la planta quemó al rededor de 15 toneladas de ropa proveniente de HyM. Quemando 400.000 toneladas de basura, entre esta ropa, se consiguió energía para 150.000 hogares.
Esta iniciativa, produce un menor impacto medio-ambiental y suficiente energía sostenible para hogares y ciudad. Una manera de usar la ropa que sobra sin perdidas ni dañar el medio ambiente.

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